-Le das de beber a las tumbas.
-Sí, abuela.
-Antes de acostarte fíjate que todo quede en perfecto orden, pues las cosas sufren mucho cuando no se les pone a dormir en su puesto.
-Sí, abuela
....
Eso fue por los tiempos en que llegó el barco griego . Era una tripulación de locos que hacían felices a las mujeres y no les pagaban con dinero sino con esponjas, unas esponjas vivas que después andaban caminando por dentro de las casas, gimiendo como enfermos de hospital y haciendo llorar a los niños para beberse las lágrimas.
...
La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972). Gabriel García Marquez.
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(No son esponjas pero este texto lo tenía que traer de alguna forma, he estado buscándolo durante años...)
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