Con la mejor tripulación con la que un marino de secano pudiera verse acompañado partimos del Puerto de Sta María el día 25 de junio con una predicción metereológica incierta, un supuesto Levante excesivo no nos arredró lo más mínimo, pues como se sabe somos gente de mar. Así con el Navegante trazando la derrota tomamos rumbo al Cabo de Trafalgar como primera escala en nuestro asalto al Estrecho, con el ánimo ligero y un sol que nos regala toda la luz mientras atravesamos la Bahía que tantas veces hemos visto desde la Alameda Apodaca.
Pasar el Cabo fue más duro de lo que nos imaginábamos, más de tres horas con treinta nudos de Levante y olas de casi dos metros empujándonos contra los bajos de la Aceitera... viento y mucha agua como ilustra el retrato de estos dos empapados lobos de mar.
Con el faro ya a la vista nos emocionamos recordando... San Juan Nepomuceno, Bahama, Príncipe de Asturias... Churruca, Alcalá Galiano, Gravina... las olas y los rociones no nos permiten recrearnos en la nostalgia... y mientras Manoni.. duerme.
En Barbate nos espera el duelo contra Rusia y el auténtico atún rojo de almadraba, en tierra firme todo continúa moviéndose.
1 comentario:
Envidia me dais, oh tripulantes de la felicidad,enfrascados en una aficion anacronica y a la vez simpar. Algun dia me uniré a vuestras andanzas maritimas para seguir evitando ahogarme en la soledad. Un fuerte abrazo
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