lunes 21 de julio de 2008
El Proveedor de Miradas: Magnum
lunes 14 de julio de 2008
Cabo de Trafalgar
Con la mejor tripulación con la que un marino de secano pudiera verse acompañado partimos del Puerto de Sta María el día 25 de junio con una predicción metereológica incierta, un supuesto Levante excesivo no nos arredró lo más mínimo, pues como se sabe somos gente de mar. Así con el Navegante trazando la derrota tomamos rumbo al Cabo de Trafalgar como primera escala en nuestro asalto al Estrecho, con el ánimo ligero y un sol que nos regala toda la luz mientras atravesamos la Bahía que tantas veces hemos visto desde la Alameda Apodaca.
Pasar el Cabo fue más duro de lo que nos imaginábamos, más de tres horas con treinta nudos de Levante y olas de casi dos metros empujándonos contra los bajos de la Aceitera... viento y mucha agua como ilustra el retrato de estos dos empapados lobos de mar.
Con el faro ya a la vista nos emocionamos recordando... San Juan Nepomuceno, Bahama, Príncipe de Asturias... Churruca, Alcalá Galiano, Gravina... las olas y los rociones no nos permiten recrearnos en la nostalgia... y mientras Manoni.. duerme.
En Barbate nos espera el duelo contra Rusia y el auténtico atún rojo de almadraba, en tierra firme todo continúa moviéndose.
domingo 13 de julio de 2008
Medusas esponjosas
-Le das de beber a las tumbas.
-Sí, abuela.
-Antes de acostarte fíjate que todo quede en perfecto orden, pues las cosas sufren mucho cuando no se les pone a dormir en su puesto.
-Sí, abuela
....
Eso fue por los tiempos en que llegó el barco griego . Era una tripulación de locos que hacían felices a las mujeres y no les pagaban con dinero sino con esponjas, unas esponjas vivas que después andaban caminando por dentro de las casas, gimiendo como enfermos de hospital y haciendo llorar a los niños para beberse las lágrimas.
...
La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972). Gabriel García Marquez.
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(No son esponjas pero este texto lo tenía que traer de alguna forma, he estado buscándolo durante años...)
martes 24 de junio de 2008
Cuaderno de Bitácora
Viajamos, nos movemos de un lado para otro sin centrarnos en el verdadero proposito de nuestro movimiento, que no es otro que el que pretende apostillar mi amigo Lucas, vistiendo su mejor cara de sorpresa ante el flash en un rincon perdido de la Barcelona mas actual. Ya lo sabeis grumetes, haced lo que querais, pero no olvideis ser felicesP.D.: el blog ha sufrido un considerable bajon de aportaciones, vamos a ver si entre todos ayudamos a resucitarlo con nuestras nutridas experiencias vitales. Un saludo indaliano.
lunes 10 de marzo de 2008
El día después (rojos o azules, tigres o leones, sartén o brasas)
Cuando alguien tan brillante como Marías expresa tan claramente lo que supone el evento electoral para uno en este momento...solo cabe invitar a disfrutar con la lectura y reflexión posterior.
Anímense
Sí, claro que dan ganas de no ir hoy a votar, o de hacerlo en blanco; de mostrar de alguna forma el rechazo global no al sistema democrático –el que aún prefiere la mayor parte de la población pese a sus imperfecciones y distorsiones y aun corrupciones–, sino a los políticos entre los que nos vemos obligados a elegir, que sirven mucho más a sus respectivos partidos que a los ciudadanos, a los que a menudo parecen considerar un mero y enojoso trámite por el que hay que pasar cada cuatro años, por suerte sólo hay que encandilarlos durante un par de meses, antes de cada cita electoral. Sí, dan ganas de abstenerse, sólo que abstenerse o depositar un voto en blanco es una estupidez todavía mayor que la estupidez innegable de acercarse a echar una papeleta en la urna, y entre dos estupideces, mejor siempre la menor. Quien se abstiene no es nunca computado como quizá desearía, ni quien vota en blanco: se considera que ambos se inhiben y se encogen de hombros, que dejan la elección a quienes sí se pronuncian y que no van a plantear, por tanto, ninguna objeción a los resultados; simplemente les son indiferentes, carecen de preferencias, no les importa quién gobierne, se limitan a acatar la decisión de los demás, es decir, de los convencidos, los entusiastas, los militantes y también los fanáticos. Pero fíjense qué peligro, precisamente para quienes desdeñan a todos los partidos o están hartos de ellos: consentir en que uno u otro alcancen el poder, colmando así los deseos de los ciudadanos que están en las antípodas de su posición (es decir, los de los convencidos, entusiastas, militantes y también fanáticos). No me digan que no es la mayor estupidez de las dos.Así que qué remedio, más vale ir a votar. Todavía hay quienes censuran a los que van de este modo, a regañadientes y porque no ir es aún peor; a los que tan sólo optan por quienes les repugnan un poco menos que otros, o, como dije aquí hace cuatro años, por quienes, en vez de cien patadas, no nos dan más que noventa y ocho, o incluso noventa y nueve, que en ningún caso son pocas. Qué hacer, se pregunta así el reacio, y el perezoso, y el desilusionado, y el escéptico, y el que casi preferiría lavarse las manos y no tener nada que ver y poder decir luego: “Ah, a mí no me miren, yo no voté, o lo hice en blanco, este desastre fue cosa de ustedes”. Y no, lamentablemente es cosa de todos, también de los que se quedan en casa o arrojan una papeleta que no cuenta, justamente porque pudieron echar una que evitara este desastre o aquel o aquel. De modo que, contra la opinión de los más puristas, claro que vale la pena votar para que no gobiernen los unos o los otros, tan sólo para impedírselo.El panorama es desalentador, lo reconozco, para los indecisos y los que sienten una general aversión. Quizá la única posibilidad resida en algo elemental: aunque todos me desagraden, voy a votar a los menos locos, a los menos incongruentes, a los que me parezcan menos aventados. Y, si nos ceñimos a eso, ¿qué sentido tiene dar poder, en unas elecciones generales españolas, a cualquier partido independentista o nacionalista, al que nada importa el conjunto de la nación, sino que más bien ansía su disolución? Si de verdad fueran consecuentes, ni el PNV, ni EA, ni ERC, ni el BNG, ni CiU, ni los aragonesistas, andalucistas, canaristas o navarristas deberían presentarse a estas elecciones. En realidad no se sabe qué pintan aquí, son pura esquizofrenia y contradicción. Claro que a locuras no gana nadie al PP. Muchos de ustedes, extrañamente, ya no se acuerdan, pero sus dirigentes y acólitos se han pasado los últimos cuatro años soltando una tras otra (y haciéndolas en los cuatro anteriores, lo cual era aún más grave). Veamos. Los atentados del 11-M fueron obra de ETA, en colaboración con los servicios secretos españoles, franceses y marroquíes, y con policías, jueces y guardias civiles, todos al servicio del PSOE y de un golpe de Estado, pese a que nadie lo pudo prever. España se rompía, luego había que boicotear el cava catalán. Se vendía Navarra a ETA. Se amenazaba y pretendía destruir la familia. El matrimonio homosexual iba a ser poco menos que obligatorio. El Gobierno amparaba a los terroristas y vejaba a los muertos. Todo el suelo ha de ser edificable. Hay que privatizarlo todo para que los ciudadanos paguen de nuevo lo que ya pagaron con sus impuestos. El PP no dividía ni provocaba la menor crispación (mientras cada paso que daba era jaleado por ese manicomio benéfico llamado Cope en el que los obispos hacen millonarios a los chalados más furiosos a cambio de que se explayen durante horas llamando al enfrentamiento civil). ¿Qué queda? IU carece de sentido de la realidad. UPyD es una incógnita y su jefa de filas parece víctima de una sola obsesión. ICV vive en la permanente tontuna y el PSOE da la impresión de idiotizarse cada semana que pasa un poco más, con sus consejeros áulicos de tan cortas luces y su corrección política llevada a extremos ridículos. ¿Se me olvida alguien? En esencia creo que no. Este es el panorama, de acuerdo. Pues aun así, se lo ruego, por la cuenta que nos trae: vayan todos a votar a alguien, al que les dé menos rabia o les parezca menos chiflado. Recuerden el dictamen de Faulkner: “Entre la pena y la nada, elijo la pena”. Pues eso. Sobrepónganse, y anímense.
JAVIER MARÍAS
El País Semanal, 9 de marzo de 2008
Anímense
Sí, claro que dan ganas de no ir hoy a votar, o de hacerlo en blanco; de mostrar de alguna forma el rechazo global no al sistema democrático –el que aún prefiere la mayor parte de la población pese a sus imperfecciones y distorsiones y aun corrupciones–, sino a los políticos entre los que nos vemos obligados a elegir, que sirven mucho más a sus respectivos partidos que a los ciudadanos, a los que a menudo parecen considerar un mero y enojoso trámite por el que hay que pasar cada cuatro años, por suerte sólo hay que encandilarlos durante un par de meses, antes de cada cita electoral. Sí, dan ganas de abstenerse, sólo que abstenerse o depositar un voto en blanco es una estupidez todavía mayor que la estupidez innegable de acercarse a echar una papeleta en la urna, y entre dos estupideces, mejor siempre la menor. Quien se abstiene no es nunca computado como quizá desearía, ni quien vota en blanco: se considera que ambos se inhiben y se encogen de hombros, que dejan la elección a quienes sí se pronuncian y que no van a plantear, por tanto, ninguna objeción a los resultados; simplemente les son indiferentes, carecen de preferencias, no les importa quién gobierne, se limitan a acatar la decisión de los demás, es decir, de los convencidos, los entusiastas, los militantes y también los fanáticos. Pero fíjense qué peligro, precisamente para quienes desdeñan a todos los partidos o están hartos de ellos: consentir en que uno u otro alcancen el poder, colmando así los deseos de los ciudadanos que están en las antípodas de su posición (es decir, los de los convencidos, entusiastas, militantes y también fanáticos). No me digan que no es la mayor estupidez de las dos.Así que qué remedio, más vale ir a votar. Todavía hay quienes censuran a los que van de este modo, a regañadientes y porque no ir es aún peor; a los que tan sólo optan por quienes les repugnan un poco menos que otros, o, como dije aquí hace cuatro años, por quienes, en vez de cien patadas, no nos dan más que noventa y ocho, o incluso noventa y nueve, que en ningún caso son pocas. Qué hacer, se pregunta así el reacio, y el perezoso, y el desilusionado, y el escéptico, y el que casi preferiría lavarse las manos y no tener nada que ver y poder decir luego: “Ah, a mí no me miren, yo no voté, o lo hice en blanco, este desastre fue cosa de ustedes”. Y no, lamentablemente es cosa de todos, también de los que se quedan en casa o arrojan una papeleta que no cuenta, justamente porque pudieron echar una que evitara este desastre o aquel o aquel. De modo que, contra la opinión de los más puristas, claro que vale la pena votar para que no gobiernen los unos o los otros, tan sólo para impedírselo.El panorama es desalentador, lo reconozco, para los indecisos y los que sienten una general aversión. Quizá la única posibilidad resida en algo elemental: aunque todos me desagraden, voy a votar a los menos locos, a los menos incongruentes, a los que me parezcan menos aventados. Y, si nos ceñimos a eso, ¿qué sentido tiene dar poder, en unas elecciones generales españolas, a cualquier partido independentista o nacionalista, al que nada importa el conjunto de la nación, sino que más bien ansía su disolución? Si de verdad fueran consecuentes, ni el PNV, ni EA, ni ERC, ni el BNG, ni CiU, ni los aragonesistas, andalucistas, canaristas o navarristas deberían presentarse a estas elecciones. En realidad no se sabe qué pintan aquí, son pura esquizofrenia y contradicción. Claro que a locuras no gana nadie al PP. Muchos de ustedes, extrañamente, ya no se acuerdan, pero sus dirigentes y acólitos se han pasado los últimos cuatro años soltando una tras otra (y haciéndolas en los cuatro anteriores, lo cual era aún más grave). Veamos. Los atentados del 11-M fueron obra de ETA, en colaboración con los servicios secretos españoles, franceses y marroquíes, y con policías, jueces y guardias civiles, todos al servicio del PSOE y de un golpe de Estado, pese a que nadie lo pudo prever. España se rompía, luego había que boicotear el cava catalán. Se vendía Navarra a ETA. Se amenazaba y pretendía destruir la familia. El matrimonio homosexual iba a ser poco menos que obligatorio. El Gobierno amparaba a los terroristas y vejaba a los muertos. Todo el suelo ha de ser edificable. Hay que privatizarlo todo para que los ciudadanos paguen de nuevo lo que ya pagaron con sus impuestos. El PP no dividía ni provocaba la menor crispación (mientras cada paso que daba era jaleado por ese manicomio benéfico llamado Cope en el que los obispos hacen millonarios a los chalados más furiosos a cambio de que se explayen durante horas llamando al enfrentamiento civil). ¿Qué queda? IU carece de sentido de la realidad. UPyD es una incógnita y su jefa de filas parece víctima de una sola obsesión. ICV vive en la permanente tontuna y el PSOE da la impresión de idiotizarse cada semana que pasa un poco más, con sus consejeros áulicos de tan cortas luces y su corrección política llevada a extremos ridículos. ¿Se me olvida alguien? En esencia creo que no. Este es el panorama, de acuerdo. Pues aun así, se lo ruego, por la cuenta que nos trae: vayan todos a votar a alguien, al que les dé menos rabia o les parezca menos chiflado. Recuerden el dictamen de Faulkner: “Entre la pena y la nada, elijo la pena”. Pues eso. Sobrepónganse, y anímense.
JAVIER MARÍAS
El País Semanal, 9 de marzo de 2008
martes 26 de febrero de 2008
miércoles 13 de febrero de 2008
No Country for Old Men
Ha sido de esas contadas noches en las que sales del cine sabiendo que has visto una gran película, una de las que te atrapa desde el principio. Una fotografía y ambientación impecables dan el fondo de western crepuscular a principios de los 80; poblados de caravanas, moteles baratos de carretera, graneros decrépitos, rancheras oxidadas, carreteras inacabables sin una sola curva, gasolineras destartaladas con viejas máquinas de refrescos, el desolador desierto de la frontera. Es esta desolación de la que intento muchas veces hablar sin conseguir transmitir al interlocutor la esencia(pudiera estar relacionado con mi incapacidad para evocar imágenes cargadas de lirismo o bien con el estado de ebriedad o embriaguez en el que me encuentro cuando me enfrasco en estas conversaciones), es este tipo de parajes e imágenes las que musicalmente me evoca el country-folk de South San Gabriel (vuelvo a recomendar The Carlton Chronicles... ya se que soy un pesado pero hubiese sido una banda sonora perfecta).
Es casi una peli de acción (o lo más parecido a una peli de acción que pueden hacer los Coen), una persecución implacable, dialogos cortados a cuchillo y silencio, es en definitiva un film crudo casi tosco pero no podía ser de otra forma para contarnos esta historia. Silencio sólo interrumpido por los concisos dialogos y las reflexiones del veterano Sheriff (Tommy Lee Jones) que con voz cansada cuenta como la violencia se ha apoderado de su diminuto universo.
Un último acierto es no haber hecho doblarse a Bardem a si mismo, véase Los fantasmas de Goya, pero supongo que es preferible verla en VOS (el que tenga opurtinidad). Yo lo intentaré, es de las que apetece ver de nuevo, asi que ya estais desfilando para el cine camaradas.
Sus invito a comentar cualquier pelicula actual o pretérita que haya sacudido esas almas tan sensibles de las que estais dotados..
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